Declaración Artística
El arte de Rodolfo Abularach se define por una obsesiva fascinación por la mirada y la percepción. A lo largo de su vida, el ojo humano fue su motivo central, un símbolo que abordó con múltiples interpretaciones: como ventana del alma, instrumento de conocimiento, reflejo del universo interior y metáfora del acto mismo de ver. Este elemento, repetido y transformado en infinitas variaciones, se convirtió en su firma estética y conceptual, trascendiendo el simple retrato anatómico para convertirse en un lenguaje visual propio.
Abularach concebía el arte como una disciplina rigurosa, casi científica, en la que la observación era una forma de meditación. Su obra combina precisión técnica con una profunda espiritualidad. En sus lienzos y dibujos, la luz se convierte en materia, la sombra en pensamiento, y el ojo en una puerta hacia lo desconocido. La minuciosidad con la que trabajaba las gradaciones tonales, los contrastes y las texturas evidencia su formación académica y su disciplina de taller, pero también su búsqueda filosófica de la esencia visual.
Más allá del motivo, su trabajo reflexiona sobre la capacidad humana de ver, conocer y ser visto. Para él, el arte era una experiencia sensorial y mental, una exploración del misterio de la percepción. La repetición del ojo no era una reiteración mecánica, sino un ejercicio de introspección continua, donde cada variación representaba un estado diferente de conciencia o emoción. Su estilo, dominado por el realismo simbólico y el dominio del claroscuro, logra un equilibrio entre lo tangible y lo metafísico.
En sus últimas décadas, Abularach expandió su lenguaje hacia la abstracción, la geometría y la exploración lumínica, sin abandonar su compromiso con la observación. Su declaración artística podría resumirse en su propio principio vital: “el arte es mirar y hacer mirar”. Cada una de sus obras invita al espectador a enfrentarse con su propia mirada, a descubrir en el ojo del otro un espejo de sí mismo y, al mismo tiempo, una puerta hacia lo infinito.